Siempre me dijeron que para contar una buena historia había que hacerlo desde el principio de la misma. Yo no sé si esta será una buena historia. Ni siquiera sé si su principio está en la llegada de Adrián Campos a la Fórmula 1 de la mano de Minardi, o cuando Lois colocó también a Luis Pérez-Sala en el equipo de Faenza, o cuando el equipo Racing for Spain conquistaba las islas británicas –algo impensable en aquellos momentos-, o cuando nacía el Open Fortuna by Nissan, o cuando Fernando Alonso era cabeza de cartel en 'El Gran Circo'...
Toda aquella información era usada para consumo propio. Todo lo que salía en las revistas, los periódicos, los anuarios e, incluso, lo que oíamos en los programas de radio se archivaba en un rinconcito de la memoria, o acababa reflejado en un cuaderno, donde había nombres, números, fotografías... pero todo para un disfrute egoísta.
El cambio que supuso internet en nuestra sociedad hizo que, primero a través de un foro y posteriormente a través de facebook, todo lo que atesorábamos pudiera ser compartido. Aquello que poco tiempo atrás te parecía imposible era una realidad a la orden del día. Sin que nos diéramos cuenta empezamos a tener conversaciones con otros aficionados de cualquier rincón del planeta, con periodistas, con mecánicos de equipos profesionales, con managers y, lo más importante, con los pilotos.
Toda aquella información era usada para consumo propio. Todo lo que salía en las revistas, los periódicos, los anuarios e, incluso, lo que oíamos en los programas de radio se archivaba en un rinconcito de la memoria, o acababa reflejado en un cuaderno, donde había nombres, números, fotografías... pero todo para un disfrute egoísta.
El cambio que supuso internet en nuestra sociedad hizo que, primero a través de un foro y posteriormente a través de facebook, todo lo que atesorábamos pudiera ser compartido. Aquello que poco tiempo atrás te parecía imposible era una realidad a la orden del día. Sin que nos diéramos cuenta empezamos a tener conversaciones con otros aficionados de cualquier rincón del planeta, con periodistas, con mecánicos de equipos profesionales, con managers y, lo más importante, con los pilotos.





