Dicen las malas lenguas dentro de mi familia que de pequeño siempre tenía un coche de juguete en las manos, de aquellos que vendían de plástico a los que fácilmente desmontabas las ruedas y alguna cosa más. Lo de la Fórmula 1 supongo que vino bastante después. En un país como el nuestro que siempre ha sido más de motociclismo que de Fórmula 1, ser aficionado a ella era poco menos que lo que ahora se calificaría de friki, por suerte en aquellos años, el termino friki no existía o al menos no era conocido y tan sólo éramos “esos raros a los que les gustan las aburridas carreras de coches”.
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Sentimos no poder desvelar más datos sobre este mecánico... mantendrá el anonimato, al menos, por ahora |